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lunes, 9 de noviembre de 2015

El Madrid cede el liderato en el Sánchez-Pizjuán justo antes del "Clásico"


El Sevilla derrotó al hasta ayer líder por 3-2 en un partido en el que los madridistas no supieron aprovechar su gran primera parte. Cristiano Ronaldo, un partido más, estuvo totalmente desenchufado del partido


Cosas del fútbol. Puedes jugar bien o puedes jugar mal, pero eso nunca es garantía alguna del resultado final. Si la pasada semana vimos cómo el Real Madrid vencía a un PSG muy superior, ayer asistimos a un encuentro en el que los hispalenses se toparon de cara con la victoria. El Madrid fue mucho mejor que el Sevilla en la primera mitad y el Ramón Sánchez-Pizjuán se agitaba en sus asientos impaciente, incapaz de comprender el planteamiento de Unai Emery. 

El Sevilla salió lanzado al ataque con una descoordinación impropia de un equipo de élite. Lo de ataque es por decir algo, porque si bien los futbolistas del Sevilla se dispersaban por la mitad del terreno merengue, la posesión del cuero era ampliamente madridista y difícil es atacar sin balón. Modric, Kroos e Isco recibían la pelota libres de presión alguna y hacían con ésta lo que querían y un poco más. Las ocasiones sólo se sucedían contra la meta defendida por Sergio Rico, el mejor de los suyos en los primeros 45 minutos.

Con el Madrid mandando llegó el gol de la manera menos esperada. En un córner Ramos voló, hasta ahí todo normal, pero remató de chilena un centro servido con mimo por Isco. El de Camas puso el 0-1 con un golazo para enmarcar pero se lesionó de un hombro en el que ya había manifestado problemas esta temporada. El capitán dejó su sitio a Varane y sin él poco a poco el Madrid fue perdiendo el liderazgo que había mantenido en el choque. Inexplicablemente, Ramos se retiró entre pitos del estadio del equipo de su corazón.


En medio del abrumador control vikingo, el Sevilla logró el tanto del empate de la manera más habitual en estos casos: a balón parado. Un córner que superó a Casilla (mal encuentro el suyo anoche) terminó en botas de Immobile que anotó prácticamente sin ángulo. No se lo creía nadie, pero el marcador se fue con empate al descanso. 


La segunda parte fue otro cantar. Parecía todo cuestión de que el Madrid le asestase la estocada al Sevilla pero Konoplyanka y Vitolo comenzaron a jugar al fútbol. Poco a poco el Sevilla fue mejorando y cambiando las tornas hasta adelantarse en el electrónico con el gol de Banega. Todo indicaba que Benítez sacrificaría a un hombre del centro del campo y metería a James en el regreso de su lesión, pero introdujo el cambio natural y sentó a Isco pese a ir por detrás en el partido.

James fue el mejor desde que entró en el campo. Pero ni con él, ni con un buen Jesé que entró más adelante, ni con una versión aceptable de Bale fue posible la remontada. Todo madridista se hizo ayer la misma pregunta: ¿dónde está Cristiano Ronaldo? Sí, estaba jugando. Era un alma en pena que se paseaba literalmente por el terreno de juego como quien anda por el campo una mañana de domingo, pero estaba jugando.

Lejos de conseguir el empate. El Madrid fue testigo de cómo Fernando Llorente, recién entrado, colocaba un testarazo en la escuadra de Casilla en su primera intervención. Con el 3-1, el Sevilla y su afición se vinieron arriba y sólo la suerte impidió que el resultado no se ampliase notablemente y terminase en una goleada local.


James, única buena noticia de la noche, maquilló justo antes del pitido final el marcador con un gran disparo desde fuera del área que significó el definitivo 3-2. El Real Madrid se dejó los tres puntos en Sevilla y ahora llega al "Clásico" por detrás del Barcelona y con la presión añadida de no poder dejarle escapar.


Ficha del partido:

Alineaciones:
Sevilla (4-2-3-1): Sergio Rico; Mariano Ferreira, Rami, Andreolli, Trémoulinas; Krychowiak, N'Zonzi; Vitolo, Éver Banega, Konoplyanka; e Immobile. Entrenador: Unai Emery.
Real Madrid (4-3-3): Casilla; Danilo, Pepe, Sergio Ramos, Nacho; Modric, Casemiro, Kroos; Isco, Bale y Cristiano Ronaldo. Entrenador: Rafa Benítez.

Sustituciones:
Sevilla: Immobile por Llorente (69'); Éver Banega por Krohn-Dehli (77'); Andreolli por Kolodziejczak (83').
Real Madrid: Sergio Ramos por Varane (31'); Isco por James Rodríguez (62'); Kroos por Jesé (77').

Goles:
Sevilla: Immobile (35'), Éver Banega (61') y Llorente (75').
Real Madrid: Sergio Ramos (22') y James Rodríguez (90'+3').

Tarjetas amarillas:
Sevilla: Immobile (35').
Real Madrid: Nacho (4').

Árbitro: González González.

domingo, 25 de enero de 2015

El Córdoba cae ante un paupérrimo Real Madrid


El Nuevo Arcángel presenció la derrota de su equipo ante un líder en horas bajas. El Madrid volvió a mostrar síntomas de enfermedad y ganó sobre la bocina pese a la expulsión de un desquiciado Cristiano Ronaldo


¿Qué le pasa al Real Madrid? Difícil saberlo, pero es evidente que este equipo está a años luz del victorioso conjunto que fue capaz hace apenas un mes de encadenar veintidós triunfos consecutivos. Los de Ancelotti están irreconocibles en un 2015 que se les está haciendo cuesta arriba. Ayer el Córdoba, a treinta puntos de los madridistas en la clasificación, mereció obtener los tres puntos.

Otra vez, como en Copa frente al Atlético, el primer minuto del partido pudo resultar fatídico para los blancos. Un penalti señalado por Hernández Hernández fue transformado por Ghilas cuando daba sus primeros compases el encuentro. El penalti, eso sí, no debió ser indicado porque el cuero pegó en el estómago de Sergio Ramos antes de rebotarle en la mano. 













Lejos de reaccionar el Madrid reculó con el rabo entre las piernas ante un Córdoba que se crecía con el apoyo de sus 22.000 aficionados. Cerca estuvo de anotar el segundo en un buen disparo cruzado de Bebé que se marchó lamiendo la cepa del poste. El resto de oportunidades se perdían en el limbo por la excesiva ansiedad del Córdoba en los metros finales. Incapaz de apuntar entre los tres palos, los lanzamientos blanquiverdes volaban a la grada. 

El Madrid por su parte sólo conseguía provocar córners pero ya lo dice el refrán: tanto da el cántaro a la fuente que al final la acaba rompiendo. En el quinto córner botado por los merengues un centro de James encontró a Benzema en el área pequeña para rematar a gol a bocajarro. El francés fue el único que rindió a su nivel. Trató de combinarse con los compañeros y generar el juego que otrora enamorase al mundo del fútbol, mas Benzema era una isla en un océano de pasividad. 


Ayer el Real Madrid echó de menos a Luka Modric, pero sobre todo añoró al sustituto del croata. La baja de Isco fue determinante para explicar el mal juego del Madrid. El malagueño, suplente a principios de temporada, es ahora fundamental en el centro del campo. Ni Kroos ni James están a su nivel y no aportan ni la mitad de lo que éste da a su equipo en presión y sacrificio. Khedira fue el elegido para suplir a Isco y completó un partido desastroso, en la media de sus compañeros. 

En la segunda parte el guión no cambió. El Córdoba parecía el equipo grande que abusaba de un modesto rival que regresaba a Primera 42 años después. El Madrid temblaba más que un chihuahua delante de un rottweiler. Fede Cartabia, a un gran nivel como en la ida, estuvo a punto de conseguir el tanto de la temporada con un potente chut que se fue rozando la escuadra. Por su parte, Bebé se fabricó una autopista digna del Califato en la banda derecha cordobesista. Marcelo fue incapaz de robar un solo balón al brasileño y Ramos se mostraba demasiado condicionado por la amarilla que vio en el penalti del primer minuto. Precisamente, una cabalgada de más de cincuenta metros de Bebé acabó con éste adentrándose en área merengue y rematando, demasiado flojo, a las manos de Casillas.


Illarramendi entró por Khedira para tratar de devolver la cordura en la circulación de pelota; no lo consiguió. Entró también Jesé por James como revulsivo, pero el canario (pese a las ganas) no ha vuelto a recuperar el nivel que exhibiese antes de su lesión. Los cambios resultaron inútiles.

Poco a poco, con el paso de los minutos, el Córdoba fue perdiendo fuelle y las llegadas escasearon. A falta de diez minutos todo indicaba que habría reparto de puntos. En el 82', Cristiano Ronaldo enloqueció. El portugués sólo había lanzado dos faltas en todo el encuentro y ambas con resultados lamentables. Su frustración provocada por su bajo rendimiento y por el del equipo la pagó Edimar. El lateral del Córdoba sufrió una patada del luso cuando el balón no estaba en juego. Agresión y roja claras en la autoexpulsión del Balón de Oro. Cristiano tendrá ahora al menos un partido de sanción para reflexionar y volver al rendimiento previo al Mundial de Clubes, algo que necesitan él y su equipo. 


Y éstas son las cosas que tiene el fútbol. Contra diez el Córdoba tenía una última oportunidad de ganar, pero fue el Real Madrid el que se impuso en el choque. Una falta botada por Gareth Bale (alguno se enteraría en el 88' de que estaba sobre el terreno de juego) se estrelló en la mano de Fede Cartabia; penalti y expulsión por doble amarilla. Bale, ante la ausencia de Cristiano, fue el encargado del lanzamiento. El galés no falló. El Córdoba impotente vio como se le escapaba un partido que dominó desde el principio. Sin margen de maniobra, los cordobesistas poco pudieron hacer ya faltos de aliento. 




El Real Madrid venció pues 1-2, aunque rindiendo así es cuestión de tiempo que alguien de caza al líder.    

viernes, 16 de enero de 2015

Torres sepulta al Madrid en 46"


Fernando Torres acabó con las esperanzas madridistas en el primer minuto del partido y en el primero de la segunda parte marcando por partida doble. El ambiente de remontada fue silenciado por "El Niño", que por fin cuajó su noche soñada en el Santiago Bernabéu



No hubo remontada. El Real Madrid tuvo que hacer frente a la triste realidad demasiado pronto. Cristiano Ronaldo presentó su Balón de Oro, James el premio Puskas y Ramos y Kroos (junto con Cristiano) su inclusión en el Once del Año 2014. Apenas sí pestañearon los aficionados, dejaron esas cartulinas doradas en sus asientos… y Torres marcó. La grada contestó con un cántico de "alé, Real Madrid, alé", más desesperado que esperanzado. Eran necesarios cuatro goles y el Atlético jugaba con diez hombres bajo su portería.













El héroe de Lisboa, Sergio Ramos, se convirtió en villano de una eliminatoria en la que su papel ha sido nefasto. En la ida un penalti estúpido cometido por el de Camas y un error de marcaje propiciaron ambos tantos rojiblancos. En la vuelta, dos fallos suyos volvieron a condenar a su equipo.


Una floja entrada de Pepe en el centro del campo (y la deserción de Carvajal) facilitaron la incursión de Griezmann por banda izquierda. El francés corrió y centró hacia Torres que esperaba en el área. Ramos bailó alrededor de la pelota sin tocarla y el madrileño remató a placer a la escuadra. 46 segundos habían transcurrido y el Real Madrid perdía 0-1. 


No se puede decir que el Madrid no lo intentase en la primera parte. Ocasiones tuvo, pero sus disparos se estrellaban con el ejército de piernas rojiblancas que defendían la meta de Oblak. En el minuto veinte, Ramos devolvería la esperanza a la afición merengue. Un error de Oblak en una falta botada por Kroos, dejó solo a Ramos para empujar la pelota a la red y establecer el 1-1. Los madridistas se acordaron del minuto 93 y soñaron por un momento, mas los incesantes ataques en el resto de la primera parte no encontraron premio alguno. El Madrid buscaba un oasis en medio del desierto.


En el descanso los aficionados se alimentaron de bocadillos y de esperanzas. Y volvieron a rugir cuando ambos equipos saltaron al terreno de juego. Esta vez, su ilusión duró aún menos. Una entrega deficiente de Ramos acabó en los pies de Griezmann, el más peligroso del Atleti que volvió a encontrar en Torres a su mejor aliado. "El Niño" tumbó en el área a Pepe con un fenomenal recorte y, pese a chutar blandito, anotó ante la falta de inspiración de Keylor Navas. 1-2, otra vez todo igual. 35 segundos llevaba el cuero rodando…


Carvajal, Ramos, Pepe y Varane (que entraría más tarde por lesión de Pepe) completaron un partido muy malo, lejísimos de su mejor nivel. A eso, hay que añadirle la diferencia de ambos equipos en la presión. El Madrid llegaba siempre tarde y el Atlético sencillamente funcionaba como un reloj suizo. Muy superior el Atleti en el trabajo defensivo. Los errores defensivos del Madrid y, otra vez, la menor intensidad de los blancos resultaron determinantes en el partido. 

Otro aspecto a resaltar fue la excesiva permisividad de Mateu Lahoz con las continuas pérdidas de tiempo rojiblancas. El descaro de los jugadores atléticos llegó a rozar la falta de respeto al colegiado y éste ni se inmutó. Que Godín y Oblak no acabasen con tarjeta amarilla ayer por sus pérdidas de tiempo es para hacérselo mirar. Este árbitro, demasiado elogiado en el pasado, ha terminado cayendo en la trampa y ahora se cree por encima del bien y del mal. Que añadiese sólo dos minutos en la primera parte y ¡cuatro! al final es de chiste.

Cristiano Ronaldo devolvió el empate al marcador en el 54'. Algún jugador blanco decía que aún quedaba tiempo, pero los tres goles que necesitaban daban vértigo y lo cierto es que casi ninguno peleó más por la remontada. Sólo Isco estuvo al brillante nivel que acostumbra, con regates y pases trató de tirar de un carro demasiado desmoralizado. Jesé lo intentó en los minutos que estuvo en el campo (en sustitución de James), corrió al menos, pero no tuvo su día. 


Los Raúl García, Koke, Juanfran… se impusieron otra vez sin jugar a nada. El único con fútbol en las botas fue Griezmann que le sirvió dos asistencias a Torres para sentenciar al Madrid. El Atlético se medirá ahora al Barcelona en los cuartos de final de la Copa del Rey, enfrentamiento del que podría anticiparse un finalista claro.








lunes, 5 de enero de 2015

Un gran Valencia frena al líder


Los chés derrotaron al Real Madrid en Mestalla por 2-1, acabando con una racha de veintidós victorias consecutivas de los blancos


Mal arranque de año para el Real Madrid que cayó derrotado ayer en su primer encuentro liguero. El Valencia de Nuno fue más intenso que los merengues y se llevó los tres puntos merecidamente. El inicio del Valencia fue, no obstante, precipitado por un exceso de motivación. La actitud de los valencianistas era intachable, mas su exceso de ímpetu les restaba peligro y les dejaba expuestos atrás (Nuno salió sólo con tres defensas).

El 3-5-2 de Nuno fue valiente, muy valiente. Mustafi, Otamendi y Orbán tenían la complicadísima misión de parar a Cristiano, Benzema y Bale y pudieron dar gracias de que ninguno de los tres tuviese su día. En ataque el sistema benefició al Valencia, que superaba ampliamente al centro del campo madridista y contaba con dos puntas como Negredo y Pablo Alcácer. 

Tras más de diez minutos en los que el Valencia se dejó la piel, Gil Manzano señaló penalti por mano de Negredo. Cristiano, infalible, transformó la pena máxima. Jarro de agua fría para los locales que poco a poco fueron perdiendo su fe inicial. El Madrid se fue adueñando del partido e hilvanó jugadas que recordaron a esa máquina futbolística que fue en 2014. Sin embargo, le faltó llegada y pegada. El propio Ronaldo tuvo el segundo en sus botas, pero tras regatear a Diego Alves envió la pelota contra el lateral de la red.


La lesión de Piatti obligó a que entrase Gayá que, a la postre (sobre todo en la segunda mitad), fue el mejor del partido. Orbán desesperó completamente a Bale y el Valencia consiguió llegar vivo al descanso con tan solo 0-1 en el marcador.

La segunda mitad comenzó como la primera pero con una corrección, el Valencia dejó en el vestuario la sobreexcitación y puso en serios aprietos al Real Madrid. Los blancos se confiaron en exceso y no supieron ver los problemas en los que podían meterles los de Nuno. Un chut de Barragán que se marchaba al limbo tropezó en Pepe y acabó en la red del Madrid. Con el 1-1 el encuentro se puso más emocionante ya que, ambiciosos, ambos equipos buscaron el segundo gol. 


Lo tuvo Bale, que no supo aprovechar una falta mal sacada por el Valencia y "robada" por Benzema con picardía. El galés no dio la pelota a Benzema que tan solo habría tenido que empujarla; tampoco disparó. Sencillamente, sufrió un cortocircuito que le hizo conducir la pelota hasta las manos de Diego Alves. 

Sí marcó el Valencia cuando dispuso de la ocasión para hacerlo. Otamendi se anticipó a Sergio Ramos en un córner y cabeceó a gol, remontando el choque. Ancelotti se dio cuenta entonces de que tenía perdido el centro del campo y, demasiado tarde, pasó al 4-4-2. Sus cambios, demasiado conservadores, tampoco ayudaron. Khedira, Jesé y Chicharito entraron por James, Bale y Benzema. Si Orbán había sido la pesadilla de Bale, también lo fue de Jesé.


El Madrid se volcó contra la portería de Diego Alves sin encontrar el premio del gol. Ni las buenas actuaciones de Marcelo e Isco sirvieron. El malagueño tuvo en su cabeza la mejor oportunidad para empatar pero Alves sacó una mano milagrosa.

Esta derrota interrumpe la racha de veintidós triunfos seguidos del Madrid (se queda a dos de los veinticuatro que logró el Coritiba). Sin embargo, más allá de récords, no significa demasiado si no afecta psicológicamente a los futbolistas pues, con un partido menos en su haber, continúa líder de la Liga.   

domingo, 21 de diciembre de 2014

El Real Madrid gana el Mundial de Clubes


Los blancos derrotaron con facilidad al San Lorenzo por 2-0 y sumaron anoche su cuarto título en 2014, proclamándose campeones del mundo


El fútbol europeo es el fútbol del siglo XXI. Muy atrás quedan esas Intercontinentales a partido único en las que un equipo americano y uno europeo se disputaban de tú a tú el denominarse "mejor equipo del mundo". Ahora, aún con un formato más atractivo al reunir equipos de todos los continentes, el Mundial de Clubes pierde interés por la excesiva diferencia entre las escuadras del "Viejo Continente" y del resto del planeta. 

El Madrid no defraudó y reivindicó su favoritismo desde el primer minuto. No por jugar bien, pues el partido fue de los menos brillantes que ha disputado el Real Madrid en su racha de ya veintidós victorias seguidas, sino por dar la sensación de que era absolutamente imposible que se le escapase el título.

El San Lorenzo de Almagro fue incapaz de generar algo de fútbol. Su insistencia en parar el partido a base de faltas tan solo sirvió para aburrir a los millones de espectadores que siguieron el choque. Ni siquiera con patadas contuvieron al Real Madrid que, con muy poco, marcó dos goles.


Los héroes blancos repitieron. Fueron los mismos que anotarían los dos primeros tantos aquel 24 de mayo, el día de la "Décima". Sergio Ramos, otra vez de cabeza, y Gareth Bale, con colaboración del portero, fueron los autores de los goles. Un Real Madrid a medio gas derrotó al campeón de la Copa Libertadores con abrumadora sencillez. 


Como digo, si vienes de ganar la Champions eso de que te llamen "el mejor equipo del mundo" está barato. Ahora, oficialmente, se puede decir: el Real Madrid es el campeón del mundo en 2014. 



miércoles, 17 de diciembre de 2014

El Real Madrid se clasifica con solvencia a la final del Mundial de Clubes


Al Cruz Azul sólo le duraron las pilas 45 minutos y se dejó llevar en una segunda parte dominada completamente por los merengues


El Real Madrid se impuso por 4-0 al Cruz Azul en el Stade de Marrakech en la semifinal del Mundial de Clubes. Los marroquíes que abarrotaron el estadio hicieron sentirse al Madrid como en casa, pues no pararon de animar a las figuras madridistas desde que se decretase el comienzo del partido. De hecho, los blancos recibieron más ánimos que en muchos partidos en el Bernabéu. 

El Cruz Azul salió bien plantado en el terreno de juego y supo reponerse tras veinte minutos arrasadores del Madrid. Corona detuvo un gol cantado a CR7, que dejó al portugués con cara de perplejidad durante el resto del encuentro. No obstante, el meta mexicano falló en una falta botada por Kroos que remató Ramos para abrir el marcador. Corona se repuso de su error parando un gran lanzamiento de Kroos y los suyos tuvieron ocasiones para empatar, liderados en ataque por Rojas y Pavone, el ex del Betis.  


Aún con la "BBC" al completo en el campo, el más destacado en ataque de los blancos durante la primera mitad fue Carvajal. El lateral ejerció prácticamente de extremo y fue un cuchillo constante por la banda derecha. De sus botas nació el segundo gol. En una internada cuando peor estaba su equipo, se fue de dos defensores (caño a uno incluido) y picó el balón para que Benzema tuviese el tiempo necesario de llegar a empujar la pelota al fondo de la red. 


Aún con el 2-0 el Cruz Azul tuvo una última oportunidad de meterse en el choque. Un penalti de Sergio Ramos sobre Pavone podría haberlos acercado en el marcador. Casillas, por segundo partido consecutivo, detuvo la pena máxima. 


La segunda parte fue completamente distinta. Las lejanas esperanzas del Cruz Azul de sacar algo positivo se fueron al lastre. El Real Madrid recuperó el dominio inicial y las reservas de energía mexicanas se fueron agotando. Bale marcó el tercero a pase de Cristiano e Isco hizo lo propio tras asistencia del portugués también. Eso sí, Isco se sacó una obra de arte regateando a dos rivales en un palmo de terreno. 


Con el 4-0 el partido quedó para el gol de Cristiano, gol, que no llegó. Ni de falta, ni de chilena, ni de rabona… lo intentó de todos los colores pero ayer la pelotita no le entró. Volvió a contar con minutos Jesé y el canario volvió a dejar muy buenas sensaciones. Parece que corre aún más que antes. Ahora el Madrid espera rival en la final del Mundial de Clubes.



sábado, 6 de diciembre de 2014

Cristiano y el Madrid suman y siguen

Cristiano Ronaldo marcó un hattrick contra el Celta en la 18ª victoria consecutiva del Real Madrid. Con ésta, los blancos igualan el récord del Barça de Rijkaard 


Que alguien se atreva ahora a pedir el Balón de Oro para Neuer. Las cosas no son cuestión de un partido, ni de una competición; lo son de un año, y Cristiano, encuentro tras encuentro, reivindica su candidatura a su segundo Balón de Oro seguido. Hoy él solito ha pulverizado al Celta con un triplete que eleva su cifra a 23 goles en 13 partidos ligueros. La pasada temporada fue el pichichi con 31 en toda la Liga. Los datos hablan por sí solos.

Este Celta juega bien al fútbol. Si con Luis Enrique el año pasado ya hacía bien las cosas, éste parece un equipo más curtido todavía, capaz de plantar cara a cualquiera. Ya lo demostró derrotando esta temporada al Barcelona en el Camp Nou, pero el Real Madrid es a día de hoy insaciable e imbatible. Krohn-Dehli, Nolito y compañía resistieron el marcador a cero hasta el minuto 36. Las aproximaciones de los merengues quedaban lastradas, bien por errores en la definición, bien por paradas de Sergio Álvarez. 


Ya era, eso sí, Cristiano protagonista, dueño y señor del partido. Dos remates de cabeza en sendos córners locales metieron el miedo a los gallegos y una chilena espectacular del luso se quedó a centímetros de convertirse en el tanto más hermoso del campeonato. Ramos falló un remate a bocajarro y, con la sensación de que el Madrid no tenía su día de cara a puerta, el Celta conservaba la fe en el empate.


Fue entonces cuando apareció Undiano Mallenco. Un error del colegiado condenó a los visitantes que vieron como Cristiano anotaba un penalti inexistente (que él mismo había provocado con su "caída"). Con el Madrid por delante ya no había nada que hacer y la bestia había despertado. Illarramendi supo suplir la ausencia de Isco (aunque a años luz de la aportación del malagueño) y arriba la "BBC" levantó dolor de cabeza a la defensa celtiña.


En la segunda mitad el Madrid sufrió lo mismo que en la primera: casi nada, por no decir nada. Su control del juego fue total y el atractivo del partido estuvo en ver cuántos goles hacía Cristiano Ronaldo. Marcó el segundo de volea tras un mal despeje de la zaga celtiña y el tercero rematando solo en el segundo palo. Hattrick, otro más, de un jugador dispuesto a hacer leyenda. 200 goles en Liga suma ya el portugués con el Real Madrid.