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martes, 12 de enero de 2016

¡Y ya van cinco!


Lionel Messi ganó merecidamente su quinto Balón de Oro en una gala sin sorpresas


La "pulga" ha vuelto. El mejor Leo Messi se ha llevado de calle el Balón de Oro tras dos años de dominio de Cristiano Ronaldo. Continúa la tiranía de los dos astros del fútbol que encadenan entre ambos ocho Balones de Oro consecutivos.

Cuando coinciden dos futbolistas de semejante grandeza en el mismo tiempo todo amante del fútbol tiene dos cosas que hacer: una, disfrutar; dos, pensar quién de los dos se hará cada año con el prestigioso galardón que nombra al mejor de todo el planeta. El resto de profesionales no son más que meros espectadores de una competición reservada, como debe ser, a las dos mayores estrellas del firmamento futbolístico.

Este año, quizá, fue algo más sencillo que en anteriores ocasiones decantarse por uno de los dos. A Cristiano Ronaldo le avalaba ser el máximo goleador del año (57 goles en 57 partidos), el Bota de Oro y, empatado con el propio Messi y con Neymar, el pichichi de la Champions. No obstante, el mejor Messi ha regresado y es imparable. 

Con el "10" argentino el Barcelona ha ganado cinco de los seis títulos en juego en el 2015 y él, pese a estar parte del año lesionado, ha alcanzado la espectacular cifra de 52 goles en competiciones oficiales. Hemos visto al Messi que se echaba el equipo a la espalda y no al que deambulaba por algún terreno de juego entre escupitajo y escupitajo. Leo, al contrario que Cristiano este año, sí ha aparecido en los partidos importantes. Por si fuese poco, también fue el máximo asistente de la campaña 2014/15 y de nuevo le acompaña la frescura que le ha llevado a ser considerado uno de los más grandes de todos los tiempos.


Ahora, se inicia el 2016 con Zidane como entrenador del Real Madrid que tratará de recuperar al mejor Cristiano Ronaldo y veremos si puede competirle la supremacía del fútbol mundial a Lionel Messi. Neymar, expectante y creciendo día a día, aparece por primera vez en este podio de oro del que también parece que será difícil bajarle. Sólo el tiempo dirá si se acerca al pluscuamperfecto nivel de los dos extraterrestres o si tendrá que esperar a sus retiradas para competir realmente por el galardón.


lunes, 4 de enero de 2016

Zidane, el nuevo elegido

Zidenine Zidane se convierte en el nuevo entrenador del Real Madrid, antes de lo previsto, ante la destitución de Rafa Benítez


Ya es una realidad. Rafa Benítez se comió las uvas en el Real Madrid pero antes de que le diese tiempo a digerir los polvorones ha sido despedido como técnico blanco. Su último empate ante el Valencia, siendo su equipo incapaz de aprovechar el pinchazo del Barça para recortar puntos, ha sido la gota que ha colmado el vaso.


El entrenador madrileño ha sido cuestionado desde su llegada a la capital confirmando aquello de que nadie es profeta en su tierra. Benítez, criticado antes de la temporada por su vocación defensiva, fue de mal en peor con un equipo al que le costaba un mundo hacer goles en demasiados partidos. De vez en cuando, la calidad de los de arriba maquillaba con goleadas esporádicas los tristes datos goleadores de los merengues, pero es cierto que este Real Madrid no ha adquirido en ningún momento la regularidad necesaria para pelear por algún título.

Sin brillo, silbado en el Bernabéu hasta en la victoria por 10-2 contra el Rayo Vallecano, Benítez sale de su casa por la puerta de atrás y sin haber completado una sola temporada. Paradójicamente, fue cesado precisamente después del único partido en el que ha sido ovacionado esta temporada: contra el Valencia en Mestalla. Su ex afición le recibió como a un héroe por aquellas Ligas y aquella Uefa que le brindó al conjunto ché, en una noche, sin embargo, muy amarga para el entrenador.

Florentino Pérez ha optado por la única opción que tenía y ha puesto a Zidane al frente del primer equipo. El nuevo elegido se comerá el marrón de dirigir a un equipo que no juega a nada en la actualidad en su primera andadura seria en el fútbol como entrenador.

Zidane hasta el momento sólo había dirigido al Real Madrid Castilla durante una temporada y media, fracasando en su intento de devolverlo a la "División de Plata" en su primera oportunidad y dejando ahora al equipo segundo del Grupo 2. Estuvo como segundo entrenador en la primera temporada de Ancelotti en la que se conquistó, entre otras cosas, la "Décima". No obstante, es cuestionable si este currículum es suficiente para ser entrenador del Real Madrid.

Ahora sí, los jugadores no podrán poner la excusa al menos de que no se sienten identificados con su entrenador por no haber sido un gran jugador de fútbol. Hablamos de Zidane, la estrella más brillante de una plantilla plagada de ellas, el Madrid de los "Galácticos". Su exquisitez técnica y su amor por el fútbol de ataque deberían ser suficientes para consentir a unos "niños" nuevamente malcriados por su presidente.


Algo que queda por descubrir es si en algún momento el señor Pérez dejará de creerse director deportivo además de presidente y se abstendrá de jugar su particular partida de Football Manager viviente.

A día de hoy, sigue sin poderse explicar con claridad la decisión de echar a Carlo Ancelotti tras una temporada en la que has quedado segundo en Liga, has llegado a las semifinales de Champions y has ganado Supercopa de Europa y Mundialito de Clubes, habiendo ganado la anterior, Champions y Copa del Rey. El señor Pérez no debe de comprender que un equipo de fútbol necesita continuidad y que los jugadores no pueden estar adaptándose año sí, año también, a los métodos y tácticas de cada nuevo entrenador. Tampoco parece entender que teniendo enfrente al F.C. Barcelona no es realista pretender ganar Liga o Champions todos los años.

Errores presidenciales aparte (ya cometió el mismo error con del Bosque en su primera etapa) ahora toca ver cómo se desenvuelve Zidane en su nuevo cargo y cómo responden los jugadores al estímulo de un nuevo entrenador. Probablemente, en función de los resultados que dé el francés, el salto de Zidane al más alto nivel será algo transitorio de cara a la próxima temporada o el principio de una etapa cuya duración establecerá el oportuno capricho de Florentino.


martes, 1 de diciembre de 2015

Podio del Balón de Oro con sabor a reconquista


Hace un par de días se dio a conocer el nombre de los tres candidatos finalistas a alzarse con el Balón de Oro 2015. Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar competirán por un galardón del que se ha quedado fuera Luis Suárez por la sencilla razón de que tras esta última purga sólo pueden quedar tres en pie. Dos azulgranas y un madridista copan la élite del fútbol mundial en una edición en la que, si no hay sorpresas, Lionel Messi obtendrá su repóker. Analizamos brevemente a los tres finalistas:

- Cristiano Ronaldo: actualmente se encuentra en el peor estado de forma de su carrera. Su ruptura sentimental a principios de año le provocaron un bajón anímico del que no se ha recuperado y que ha acabado por trasladarse a los terrenos de juego. Además, su entendimiento con Rafa Benítez, su nuevo entrenador, es absolutamente nulo y está jugando de delantero centro, una posición en la que el luso nunca ha terminado de sentirse cómodo. A su favor, actuaciones puntuales de altísimo nivel (como los cinco tantos que consiguió ante el Granada) y los récords goleadores que continúa batiendo. Este año se ha convertido en el máximo goleador de la historia del Real Madrid y de la Champions (superando a Raúl en ambos casos) y en el tercer máximo goleador de la historia de la Liga. Repetir aún así se antoja muy difícil para el portugués.


- Lionel Messi: es el claro favorito. Se unen dos circunstancias claves: una, este año hemos visto a un Messi mucho más cercano a su mejor nivel; dos, coincide con la bajada de rendimiento del único que puede hacerle sombra, Cristiano Ronaldo. Messi ha vuelto a demostrar ser un jugador único e irrepetible. Hace que lo difícil parezca fácil y es completamente imparable. De su mano el Barça logró un triplete impensable a comienzos de la pasada temporada y vuelve a disfrutar jugando al fútbol. Lucha mano a mano con Cristiano por ser el máximo goleador de la Champions (también ha superado a Raúl) y parece claro que pondrá tierra de por medio entre él y el luso en lo que a Balones de Oro se refiere. Sería el quinto del argentino.


- Neymar da Silva Santos: el 2015 ha sido el año de su madurez y consagración futbolísticas. Ha sabido dejar a un lado su individualismo y exceso de ego para transformarse en un jugador que necesitaría cualquier equipo del mundo. Es un atacante letal y ha demostrado con creces estar preparado para coger el testigo de Messi en caso de que fuese necesario. Entre él y Luis Suárez ni siquiera se ha notado la lesión de "La Pulga". Este año no, pero si Messi y Cristiano lo permiten y no se le apaga la chispa a Neymar, será el heredero de este "duopolizado" premio durante tantos años.


lunes, 16 de noviembre de 2015

La FIFA: un golfo, dos golfos, tres golfos...


CASO CORRUPCIÓN FIFA

La FIFA: un golfo, dos golfos, tres golfos…



“El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”. Esta cita fue acuñada por Lord Acton, político inglés de finales del siglo XIX, y describe a la perfección lo que le está pasando en la actualidad a Joseph Blatter y a todo ese circo llamado FIFA que crece a su alrededor.

Blatter, el comandante del fútbol, alcanzó el trono del deporte rey el 8 de junio de 1998, del que ha sido despojado el pasado 8 de octubre de 2015. El eterno presidente de la FIFA se ha estado aferrando al cargo durante diecisiete largos años que han corrompido su corazón como corrompió el Anillo Único el de Gollum. Quien otrora se mostrara intocable e indiscutible, es en estos tiempos señalado directamente en el centro de un huracán de escándalos y de pagos difícilmente explicables.

Ahora, el jefe del balompié no quiere caer solo. Intenta desesperadamente arrastrar consigo a todas las víctimas posibles, cuya participación en todo este entramado de corrupción, por otra parte, es más que probable. Uno de los acusados por Blatter es su “amigo” Michel Platini, presidente de la UEFA que, casualmente con Blatter fuera de juego, pretendía presentarse a las elecciones a presidente de la FIFA que tendrán lugar el próximo febrero, algo que le ha denegado la propia FIFA.

Mientras tanto, en España, Ángel María Villar sigue con el tridente firme cual dios Neptuno desde 1988. El actual vicepresidente de la FIFA y de la UEFA se frota las manos con expectativas de apuntar aún más alto. De momento no se ha demostrado nada contra él, si bien hay firmes sospechas de que la RFEF compró votos para la organización del Mundial de 2018 a cambio de votar a Qatar para la de 2022. Estas pesquisas (junto al resto de corruptelas en torno a la organización de estos dos eventos) fueron recogidas por Michael García, ex fiscal general de Nueva York, en el conocido como “Informe García”.

España y Portugal, que presentaban candidatura conjunta para el 2018, se quedaron sin su Mundial, pero Qatar sí fue asignada como sede para el Mundial 2022. De primeras, choca esta elección. Hablamos de un país con poca tradición futbolística, pocos y pequeños estadios, una situación geográfica desfavorable en pleno golfo Pérsico donde se superan los 40º de temperatura en verano y de un país muy lejano al respeto y la igualdad que promueven organismos como la FIFA o la UEFA. En Qatar, por ejemplo, está prohibida la entrada de hombres a partidos de fútbol femenino y la filmación de los mismos al considerarse “una práctica erótica y provocativa que va contra la moral”. Por alguna extraña razón, este aspecto no pareció inquietarle demasiado a la FIFA.

Una multitud de escándalos



Es difícil señalar a ciencia cierta cuándo empezaron las irregularidades en el máximo organismo del fútbol mundial, pero el estallido de los escándalos tuvo lugar este pasado mes de mayo. El soccer cobró por primera vez importancia en Estados Unidos y no precisamente por el entusiasmo que levanta en los aficionados yanquis. Loretta Lynch, fiscal general de Estados Unidos, propició la detención de siete dirigentes de la FIFA al destapar lo que definió como “una trama corrupta con raíces profundas durante al menos dos generaciones”.

Una investigación que lleva en vigor desde hace doce años, ha demostrado ya que el fraude de la FIFA asciende a más de 150 millones de dólares en concepto de sobornos y chantajes a miembros de esta organización para que, entre otras cosas, cediesen los derechos de los torneos internacionales a una u otra candidatura. Se sospecha además, que muchos de los máximos dirigentes de la FIFA han utilizado cuentas suizas para blanquear ciertas “subvenciones” de Rusia y Qatar, organizadores de los dos próximos Mundiales.

La respuesta inmediata de la FIFA en cuanto a las detenciones fue la de cerrar filas en torno a Blatter, asegurando que éste no tenía nada que ver. Todo había ocurrido delante de él pero no tenía absolutamente nada que ver con lo ocurrido. Parafraseando a un abogado de Benzema (en relación al Caso Valbuena), en el mejor de los casos Blatter quedaría como un idiota y en el peor, como un delincuente.

Como se ha demostrado más adelante, éste no era sino el principio de una desenfrenada cadena de corrupción a gran escala. Los sobornos y el dinero ilegal hace tiempo que se convirtieron en una forma de financiación de la FIFA. Lo que parecía cosa de la asignación de los Mundiales de 2018 y 2022 ha ocurrido sistemáticamente año tras año, torneo tras torneo. Los sobornos por acuerdos comerciales y de organización de los eventos salpican directamente, por ejemplo, a la celebración de la Copa América que el año que viene se disputará por primera vez en Estados Unidos. La fiscalía estadounidense habla de 110 millones de dólares que han ido a parar a los bolsillos de ejecutivos de la FIFA por asegurar que éste fuera el país anfitrión. Esto supone casi un tercio de lo que cuesta organizar un evento deportivo de esta dimensión.

Pese a los ingentes esfuerzos que la FIFA realizó por mantener pulcra la imagen de su amado presidente, les fue difícil explicar algunos sobornos que salieron a la luz y que parece ser que facilitaron que ganase las elecciones en 2011. Como también le resultó complicado a la fiscalía entender la mediación desinteresada que el bueno de Joseph desempeñó para que una compañía estadounidense cuya ética está fuera de toda duda (Nike) se convirtiese en la patrocinadora de la selección brasileña.

Blatter quiso convertirse en la voz de la conciencia universal declarando que “estas malas prácticas no tienen cabida en el fútbol”, pero lo cierto es que su nombre se había puesto demasiadas veces encima de la mesa y que el sospechoso acuerdo comercial entre la compañía norteamericana y la selección brasileña con la atípica intervención del presidente de la FIFA, puso en tela de juicio la asignación de Brasil como sede del Mundial de 2014.

Quizás hubiese algo detrás del empeño de la FIFA en que se celebrase el Mundial en Brasil, pese a que el 20% de su población estuviese por debajo del umbral de la pobreza, se retirasen fondos de sanidad y educación para financiar la Copa del Mundo, se desalojasen 170.000 familias de sus viviendas para la construcción de estadios o se echasen multitudes a la calle para protestar contra un Mundial que no querían.

Lo cierto es que sobre Blatter se sigue cerniendo el misterio sobre si es el mayor delincuente que ha conocido el fútbol o es un abuelo inocente que no se entera de nada de lo que sucede a su alrededor. Es posible que haya un poco de ambas cosas y que no sea sino el títere de otros más poderosos que mueven todo desde la sombra, pero negar que Blatter supiese algo de todo esto, tras diecisiete años en el cargo y con todos sus apoyos en la FIFA implicados, es pecar de una severa ingenuidad.

Por supuesto, a rey depuesto rey puesto. Platini dirigió palabras amables hacia Blatter, “su amigo”, y le pidió lo más cariñosamente posible que se marchase y le acomodase el asiento de la mejor manera. Fingió pedir la dimisión de éste y apoyar la candidatura del príncipe Alí Ben Hussein en nombre de la UEFA, para terminar desvelando meses después que él mismo pretendía optar a la presidencia de la FIFA.


Con el escándalo recién salido a la luz, incomprensiblemente Blatter ganó otra vez las elecciones a presidente de la FIFA el 29 de mayo. La FIFA se estaba convirtiendo en una mafia fuera de control y se ratificaba en el poder al capo. Sonreía en rueda de prensa y con ambas manos entrelazadas aseguraba que la corrupción se circunscribía a casos aislados.

“Sólo me explico la victoria de Blatter por el miedo”, declaraba Michael van Praag, presidente de la Asociación Holandesa y excandidato a dirigir la FIFA. Van Praag fue de los pocos que se mostró tan contundente y calificó de error la reelección de Blatter porque consideraba que la FIFA había decidido “seguir igual”. Definió a Blatter como el presidente de “todo lo malo que le ocurrirá al fútbol en los próximos años”.

Por su parte, Francia y Villar dieron la espalda a Platini (que encabezaba la cruzada de la UEFA) y adularon al reelegido presidente mostrándole todo su apoyo y fidelidad como hiciese José María Aznar con George W. Bush en el pasado. No obstante, el 2 de junio se precipitaron los acontecimientos con la dimisión sorpresa de Blatter.

El presidente cambió sus cuatro años de mandato por cuatro días porque sentía que no todo el mundo le quería en el puesto. Anunció la convocatoria de un congreso extraordinario para elegir un nuevo presidente y abandonó su mandato pidiendo “una evolución y no una revolución” para acabar con los famosos “casos aislados”. El Departamento de Justicia de Estados Unidos prefirió referirse a estos casos con otro nombre y los rebautizó, con permiso del hasta entonces presidente, como “prácticas desenfrenadas, sistemáticas y arraigadas”. El pobre presidente se marchaba del cargo por falta de afecto. Nada tenía que ver la investigación federal que se abrió desde Estados Unidos contra su persona.

Si algo hay que reconocerle al señor Blatter es su inmensa capacidad de generar dinero. Con él en el cargo, el dinero en caja de la FIFA ha aumentado de 578 millones de euros a 1.370 millones. El problema es que los miles de millones generados han contribuido con él a la formación de una jerarquía inamovible que se enriquecía más de la cuenta, es decir, ilegalmente. Los propios proyectos solidarios que la FIFA realizaba en el Tercer Mundo para la globalización del fútbol son sospechosos de arrastrar intereses personales generados de la expansión de lo que, al fin y al cabo, es un negocio.

Si se observan las sedes de los Mundiales organizados con Blatter podemos ver detrás de todas ellas ciertos intereses sospechosos. Blatter siempre quiso expandir el fútbol por todos los continentes y eso está bien, pero hay que preguntarse el grado de altruismo que había en todo ello. Fue el primero en llevar un Mundial a Asia y lo hizo en Japón, una de las mayores potencias económicas del mundo, en candidatura conjunta con Corea del Sur, economía emergente con buenas relaciones con el país nipón. En el Mundial de Corea y Japón, se han destapado ya amaños evidentes de partidos que explican cómo consiguió la modesta Corea del Sur alcanzar las semifinales del campeonato. Después el Mundial regresó a Europa a su actual fábrica de dinero, Alemania. En 2010 conquistó un nuevo continente: África. El Mundial fue a parar a Sudáfrica, país más rico de África a pesar de su desigualdad, en el que se jugó muy bien la carta de Nelson Mandela mientras se enriquecían unos pocos y los niños de color seguían jugando descalzos en la calle. El siguiente objetivo fue Brasil, tradición futbolística fuera de toda duda que además contaba con numerosas empresas emergentes que, estadísticamente, parecen sacar el país hacia delante. Ahora, Blatter se ha marchado con las dos asignaciones más polémicas de todas: Rusia y Qatar. En ambas podrían cuestionarse valores éticos pero con el petróleo de por medio eso parece pasar a un segundo plano.

Con la caída de Blatter y sus fuertes conexiones con Sudamérica (donde se ha demostrado que la Copa América viajaba al país que pujase más fuerte) ha quedado muy tocada la figura de Ángel María Villar. El presidente de la RFEF ha sido multado hace apenas unos días con 23.000€ por conducta impropia al gritar “¡Dios mío, tiene cojones!” en plena reunión contra la corrupción en la FIFA en el que, de momento, ha sido su único castigo.

Algún otro, como Chuck Blazer, exvicepresidnete de la Concacaf, reconoció que él y otros en la FIFA habían aceptado sobornos en distintos eventos. Mientras que Beckenbauer, una de las mayores insignias del fútbol, insiste en haber aceptado una subvención de 170 millones de euros para la celebración del Mundial de Alemania 2006 pero que en ningún caso aceptó sobornos. Según Wolgang Niersbach, de la DFB (Federación Alemana), Beckenbauer se entrevistó en 2002 con Blatter para negociar el pago de 6,7 millones de euros recibidos en calidad de préstamo del ex jefe de Adidas, Robert Louis Dreyfus. Adidas adelantó el dinero que después aseguró la subvención.

Los tres grande golfos



Es momento de detenernos brevemente en cada uno de los tres principales golfos (dejando al margen los geográficos). Michel Platini, Ángel María Villar y Joseph Blatter; presidentes de UEFA, RFEF y FIFA, respectivamente. Los tres máximos dirigentes del fútbol, los tres en entredicho, están inmiscuidos en demasiados asuntos comprometidos.

Michel Platini pasó de ser el gran favorito para suceder a Blatter a que la FIFA le denegase presentar su candidatura para las próximas elecciones. El francés, más que presuntamente implicado en la corrupción de la FIFA, ha tardado muy poco en convertirse en villano al lado de Blatter.

En 2011, el presidente de la UEFA recibió un “pago desleal” de 1,8 millones de euros por parte del presidente de la FIFA, según la Fiscalía suiza. Platini ha tratado de defenderse asegurando que ese dinero procedía de un “trabajo” realizado para la FIFA y que lo declaró conforme dicta la legislación suiza. La Fiscalía, no obstante, se muestra en desacuerdo con la versión del mandatario de la UEFA y ha abierto una causa tanto contra Platini como contra Blatter por “administración desleal, abuso de confianza y apropiación indebida”.

Mientras tanto, Villar ha apoyado la inocencia de Blatter en todo momento pero también apostó por la unidad en la UEFA y tendió su mano a Platini cuando éste pretendía optar a la presidencia de la FIFA. Sin embargo, la Federación Inglesa se opuso a la candidatura de Platini por su implicación en pagos irregulares y le asestó el jaque definitivo.

El 8 de octubre el Comité de Ética de la FIFA suspendió a Blatter y a Platini por pagos irregulares durante noventa días. “Lo que más me enfada es que me metan en el mismo saco que a los demás. Es vergonzoso que se me arrastre por el barro”, declaró Platini al conocerse su suspensión. También quiso precisar que cuando le dijo a Blatter que le pagase “un millón” (sin precisar la moneda) por el trabajo que hubiese hecho (algo que sigue sin aclarar) se refería a que le era indiferente, que le podía pagar lo que quisiese, como si lo hacía con una palmadita en la espalda…

El pasado 22 de octubre, la FIFA ha confirmado que investiga a Villar por posible compra de votos en la adjudicación de los Mundiales de 2018 y 2022. Su actitud reacia a la hora de colaborar con la investigación y su defensa a ultranza y fe ciega en Blatter y en Platini han provocado que esté más en el punto de mira de nunca. La FIFA cree que el de Villar se asimila al caso de Beckenbauer y está indagando sobre la implicación de ambos en los casos de corrupción.

Por su parte, Blatter continúa haciéndose la víctima y acusa a Platini de haber orquestado su caída y el escándalo de la FIFA por meros intereses personales. El presidente caído fue imputado por la Justicia suiza el 26 de septiembre.

Blatter y Platini se encuentran en una complicada situación de la que pronto podría formar parte también Villar. Los tres han jugado al Monopoly durante años con ingentes cantidades de dinero que se escapan ampliamente de lo cotidiano. Han hecho trampas y les han pillado.

La FIFA enfrenta ahora uno de los mayores retos de su historia. Poner fin a la corrupción y limpiar un organismo que cada vez es observado por los aficionados del fútbol con mayor asco y escepticismo. Con Platini fuera de juego, cinco candidatos encaran la recta final para convertirse en el nuevo presidente de la FIFA. El próximo 26 de febrero, Ali Bin Al Hussein (Jordania), Jérôme Champagne (Francia), Gianni Infantino (Suiza), Sheikh Salman bin Ebrahim Al Khalifa (Bahréin) o Tokyo Sexwale (Sudáfrica) ocuparán el castillo regido por Blatter durante tanto tiempo.

Por fin, el momento de la regeneración y de la revolución impedidas por Blatter ha llegado. La era de Blatter, Platini y ¿Villar? ya es historia.

viernes, 16 de octubre de 2015

Raúl, leyenda viva del fútbol, anuncia su retirada


Hay pocas cosas que marquen tanto en la vida como un jugador como él. Si alguien es el culpable de mi pasión por el fútbol ése es él: Raúl González Blanco.


Apenas entendía en qué consistía el fútbol cuando miraba hacia arriba a la televisión desde la alfombra de nuestro cuarto de estar. Al principio me sobresaltaba con cada grito que mi padre y mi hermano proferían contra el televisor pero poco a poco me fui acostumbrando a esas escenas de locura balompédica. Con cada partido mi mirada perdía inocencia y empezaba a dibujar un esquema mental que traducía lo que veía en la pequeña pantalla de nuestro saloncito madrileño. De entre todos los futbolistas yo siempre me fijaba en uno que era delgado como yo y que corría como loco detrás de la pelota. Llevaba el número 7 en la espalda y vestía de blanco. Él es el responsable de que me hiciese seguidor del Real Madrid y no al revés. De niño siempre quise ser como Raúl.


Raúl González Blanco ha anunciado su retirada. Colgará las botas definitivamente en noviembre cuando acabe la temporada estadounidense. Dice adiós el más grande de todos. El mejor jugador español que han visto mis ojos y el verdadero madridismo personificado. Lo suyo no es otra cosa que jugar al fútbol y que divertirse con el juego. Es un deportista de los pies a la cabeza que nació para ser grande. Que desde que comenzase a entrenarse chutando contra una pared de San Cristóbal de los Ángeles no ha cesado en su empeño de superarse día a día. Ese niño cuya camiseta le llegaba por las rodillas creció hasta convertirse en uno de los mejores futbolistas que jamás habrá.

Es curioso pero el ser humano tiene más envidia al humilde que triunfa que al superdotado. Es difícil encajar que alguien con condiciones "parecidas" a las nuestras logre sueños que la mayoría de los mortales sólo se permiten dormidos. Los (incomprensibles) detractores de este jugador siempre han dicho que Raúl no destaca por encima de los demás en nada: hay otros que tiran mejor, otros que pasan mejor, otros que regatean mejor, otros que son más rápidos… Ésa es la gran virtud de Raúl. Eso precisamente es lo que le convierte en el gran futbolista que es. Es el ejemplo vivo de que la vida es actitud y no aptitud. ¿Cuántos y cuántos jóvenes talentos se han echado a perder? Innumerables. ¿Y cuántos sin unas habilidades técnicas o facultades físicas extraordinarias han alcanzado la máxima gloria? Sólo unos pocos elegidos.

Después de veintiún años de carrera dice adiós alguien cuya historia debería conocer cualquier chaval que pretenda ser futbolista. Raúl no conoce la palabra rendición. Siempre lo ha dado todo por la victoria de su equipo, incesante en el campo. Jorge Valdano, su primer entrenador en Primera División, contaba la anécdota de cómo Raúl se desplomaba después de cada partido  en una camilla hasta que dejaban de temblarle los músculos de las piernas. Ponía su cuerpo al límite sin dudarlo, dándolo todo por su camiseta. Gracias y hasta siempre, Raúl.


Podría detenerme ahora en cada paso de la carrera de Raúl (los que me conocéis sabéis que me la sé de memoria) pero no pretendo convertir esto en un artículo de la Wikipedia. Sencillamente, quiero escribir lo que surja. Raúl es único, no sólo ostenta un palmarés envidiable a nivel colectivo sino que ha logrado récords que hasta la llegada de los extraterrestres Messi y Cristiano Ronaldo parecían impensables. 

Raúl se llegó a convertir en el máximo goleador de la Selección española cuando ésta se conformaba con soñar con los cuartos de final, se eliminaba en fases de grupos y pese a ser retirado de la misma injustamente años antes de lo que debería. Quién sabe a la cantidad de goles que habría llegado Raúl si hubiese formado parte de la mejor Selección española de la historia. 

También, llegó a alcanzar el increíble honor de ser el máximo goleador de la historia del Real Madrid, mejor club de la historia según el IFFHS, y el máximo goleador de la historia de la Champions League, competición de clubes más prestigiosa del mundo. Cabe mencionar que Raúl logró todo esto jugando sus últimas (y fueron muchas) temporadas en un Real Madrid mediocre con una plantilla que no estaba a la altura del club y que dejó en más de una ocasión en blanco las vitrinas merengues. Raúl año tras año caía en los octavos de final de la Champions (ocho consecutivos para mayor exactitud) y aún así marcaba más goles que ningún otro. Dedos acusadores señalaban a Raúl cuando las cosas iban mal en vez de preguntarse cuán mal irían si no tuviésemos a Raúl…

Raúl era distinto, contagiaba su energía al resto de compañeros. Era imposible ser más ambicioso que él. Hacía correr a los Zidane, Ronaldo y compañía cuando no bastaba con su talento y enseñaba a los canteranos el significado de ser un jugador de fútbol. Era correcto fuera y dentro del campo. Nunca ha sido expulsado en toda su carrera. Durante su última temporada en el Real Madrid, en la que pasó muchos partidos en el banquillo, si veías que los jugadores del Madrid empezaban a correr ya sabías que Raúl estaba calentando en la banda. Fue el capitán perfecto durante años en el Real Madrid.

Después se marchó a Alemania a lo que llamaron "retiro fácil" y Raúl revolucionó por completo el Schalke 04 en dos temporadas. Marcó más goles que nadie, se hizo con la capitanía y se ganó un eterno hueco en el corazón de la afición de Gelsenkirchen. Como siempre, siguió tapando bocas. En Qatar y en Estados Unidos, ligas de menor competitividad sí ha tenido un descanso, eso sí, sin dejar de marcar goles. El Cosmos va a tener el honor de ser el último club de Raúl.


La historia siempre te deberá algún Balón de Oro pero en verdad ni te hacen falta. Tus números hablan y hablarán por sí solos. De nuevo, gracias Raúl.


sábado, 11 de julio de 2015

Íker Casillas, el adiós a una leyenda



Íker Casillas ya es nuevo jugador del Oporto. El capitán del Real Madrid y de la Selección española hace las maletas rumbo a Portugal donde se desvinculará, por primera vez en su carrera, del club de sus amores. Casillas ha sido en el Real Madrid mucho más que un portero, ha sido una leyenda que ganaba títulos y salvaba puntos jornada tras jornada. Sus constantes milagros bien le sirvieron para ser conocido como "Santo". Hoy, el "Santo" se despide de sus feligreses habiéndolo ganado absolutamente todo.

Casillas es y será siempre un ejemplo de madridismo. Sus lágrimas inundaban las cámaras de televisión en cada derrota y en cada victoria. Su pasión por sus colores está fuera de toda duda y es que su sueño, cuando decida finalmente colgar los guantes, es ser algún día presidente del club en el que lleva veinticinco años de su vida: el mejor club de la historia. Es una pena que en las últimas temporadas el conflicto que tuviese con José Mourinho le haya situado siempre en el ojo del huracán. Lamentablemente, la mitad de madridistas (al menos así se hacen llamar) esperaban los fallos del guardameta para echarle a los leones a la mínima ocasión. No obstante, la figura de Íker es tan grande que cuando los pseudo madridistas miren atrás en el tiempo sólo recordarán sus brillantes intervenciones. Todo lo de "topo", "traidor"… quedará atrás; ahogado por el peso de quien ha sido el mejor portero de las últimas dos décadas. Mejor portero de la historia del Real Madrid según muchos, mejor portero de la historia del fútbol según otros. Ahí no entro.


Íker debutó en el Real Madrid a los dieciocho años y con España a los diecinueve y ya apuntaba entonces maneras. Sin embargo, un partido quedó grabado a fuego en la historia del capitán. La final de la "Novena". Ese encuentro lo cambiaría todo. César le había quitado la titularidad al jovencísimo canterano. Vicente Del Bosque confiaba más en un portero experimentado bajo los palos para afrontar la temporada. Entonces, en la final de Champions, César se lesionó e Íker tuvo que entrar a toda prisa. Ese partido siempre será recordado por el golazo de Zidane, la utópica volea, pero a menudo borramos de la mente que tras el soberbio tanto del francés el Bayer Leverkusen, que tan solo perdía 2-1 asedió la portería blanca hasta el final del choque. Ahí estaba él, Casillas, para salvar todas y cada una de las llegadas alemanas, realizando paradas poco habituales con los pies de las que tiraría durante toda su carrera. En Glasgow comenzó a forjarse la leyenda de Íker Casillas.


Tras esa final, el madrileño se hizo con la titularidad del Real Madrid y de España, ya que una lesión de Cañizares le permitió ocupar un puesto que aún hoy no ha abandonado. El madridista ha dejado actuaciones para el recuerdo (ante el Sevilla, ante Holanda con la parada a Robben…), paradas imposibles e irrepetibles, tandas de penaltis con las que clasificaba a su equipo… El capitán español quizá no sea el portero más completo del mundo. Todos saben que con los pies es un desastre y que no es el portero que mejor sale en los córners, pero tiene algo mágico que suple todo eso y es que Íker para lo que nadie detiene. Cuando el rival ya está cantando el gol, Casillas se estira como el felino más flexible de la sabana y devuelve al contrario a la realidad. Delante tiene al mejor portero del mundo.

Durante varias temporadas Casillas fue el mejor indiscutiblemente. Ganó el galardón a mejor portero del mundo cinco temporadas consecutivas (del 2008 al 2012) y se hartó a levantar títulos. Hasta la fecha: 5 Ligas, 3 Champions Leagues, 2 Copas del Rey, 4 Supercopas de España, 2 Supercopas de Europa, 2 Intercontinentales/Mundiales de Clubes, 2 Eurocopas y 1 Mundial.

Ahora, como Raúl y como Guti, el canterano cuya historia parecía ligada de por vida al Real Madrid debe decir adiós (o hasta luego). Queda en manos del Real Madrid estar a la altura y aprender de sus errores, brindando a Casillas una despedida solo al nivel de los más grandes. Con Mourinho llegó el declive del capitán. En su tercera temporada el portugués sentó a Casillas dando la titularidad a Adán, lo que cualquier persona con los ojos abiertos entiende que no es una decisión meramente deportiva. Después se fichó a Diego López, eterno suplente de Casillas, que de pronto parecía el mejor portero del mundo. Casillas se vio suplente y no reaccionó bien. En vez de rebelarse por lo injusto de la situación y dejarse la piel en cada entrenamiento se hundió mentalmente y se resignó a esperar a que Mou se marchase del Real Madrid. Pero llegó Ancelotti y le entregó a Diego López la titularidad en Liga. Casillas había decidido marcharse del Real Madrid pero cambió de idea. Ganó Champions y Copa, las dos competiciones en las que fue titular, y Florentino se lo dejó claro: "ahora no te puedes ir". La pasada temporada, con Diego López fuera del equipo, Íker fue titular y sin embargo rindió al peor nivel de su vida deportiva.

Casillas, como la tuviese Raúl hace unos años en el Schalke 04, tiene la oportunidad de reivindicarse, de reavivar la llama de una leyenda que no está extinta. Ha elegido el Oporto, será un dragón y luchará por la Superliga y por la Champions con su nuevo club. Son sus actuaciones las que ahora deben hablar por él y las que deben despertar la más cruel nostalgia en todo el madridismo. Íker, ¡hasta siempre!



martes, 23 de junio de 2015

Joan Laporta, el político frustrado


Es interesante comprobar cómo cada vez más las elecciones a la presidencia del Barça se convierten en un espectáculo más parecido a los mítines políticos que a un acontecimiento deportivo. Poco se habla de fútbol, de fichajes, de táctica… mucho, demasiado, de Cataluña.

Hay un candidato que destaca en este último aspecto por encima de todos los demás. Tras su nefasto paso por la política reaparece en el panorama futbolístico con el rabo entre las piernas pero la cabeza bien alta para seguir hablando de lo mismo: de política. Por alguna extraña razón este personaje consigue aunar independentismo catalán y F.C. Barcelona como si no pudiesen vivir el uno sin el otro. A mí, que siempre he criticado a los aficionados que mezclan política y deporte, me sorprende la naturalidad con la que lo consigue.

Cientos de miles de niños catalanes con la camiseta del Barça escuchan a este señor hablar y maman desde chicos que admirar a Messi, a Iniesta o a Xavi va ligado al ser y sentirse independentista. Desde luego, no hay mejor manera de asentar unas ideas políticas sobre unos ojos y oídos inocentes que se empapan de todo lo que ven y oyen desde muy temprana edad.

Estas líneas no son ni mucho menos una crítica al independentismo catalán, pero sí lo son a la identidad que pretenden hacer algunos entre equipo de fútbol e ideas políticas. El señor Joan Laporta, como Xavi, Piqué, Puyol, Bartra, Busquets… puede, como ciudadano, tener las ideas que quiera y expresarlas en público. No obstante, no puede por ello pretender convertir esos ideales en bandera y símbolo del barcelonismo.

Gracias a la magia del fútbol, el Barcelona trasciende fronteras y va mucho más allá de Barcelona, Cataluña o, incluso, España. El Barcelona es un equipo cuya camiseta se encuentra en todos los rincones del mundo y que tiene seguidores de todas las nacionalidades habidas y por haber. Me va usted a contar señor Laporta, qué le importa (con todos mis respetos) a un culé de Extremadura, de California o de Hong Kong la emancipación de Cataluña. El fútbol está para unir pueblos y no para separarlos.

“Queremos un Barça catalán”. “El club seguirá estando al servicio del país, Cataluña”. “Mi proyecto es desacomplejadamente catalanista”. “Estamos comprometidos con el proceso que vive el país”. Con lo bello que es el balompié, qué triste es oír a candidatos del mejor equipo del mundo convertir sus elecciones en una pantomima política. Será su proyecto desacomplejadamente catalanista, pero es usted acomplejadamente un político frustrado. Menos política y más fútbol, señor Laporta.