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viernes, 16 de enero de 2015

Torres sepulta al Madrid en 46"


Fernando Torres acabó con las esperanzas madridistas en el primer minuto del partido y en el primero de la segunda parte marcando por partida doble. El ambiente de remontada fue silenciado por "El Niño", que por fin cuajó su noche soñada en el Santiago Bernabéu



No hubo remontada. El Real Madrid tuvo que hacer frente a la triste realidad demasiado pronto. Cristiano Ronaldo presentó su Balón de Oro, James el premio Puskas y Ramos y Kroos (junto con Cristiano) su inclusión en el Once del Año 2014. Apenas sí pestañearon los aficionados, dejaron esas cartulinas doradas en sus asientos… y Torres marcó. La grada contestó con un cántico de "alé, Real Madrid, alé", más desesperado que esperanzado. Eran necesarios cuatro goles y el Atlético jugaba con diez hombres bajo su portería.













El héroe de Lisboa, Sergio Ramos, se convirtió en villano de una eliminatoria en la que su papel ha sido nefasto. En la ida un penalti estúpido cometido por el de Camas y un error de marcaje propiciaron ambos tantos rojiblancos. En la vuelta, dos fallos suyos volvieron a condenar a su equipo.


Una floja entrada de Pepe en el centro del campo (y la deserción de Carvajal) facilitaron la incursión de Griezmann por banda izquierda. El francés corrió y centró hacia Torres que esperaba en el área. Ramos bailó alrededor de la pelota sin tocarla y el madrileño remató a placer a la escuadra. 46 segundos habían transcurrido y el Real Madrid perdía 0-1


No se puede decir que el Madrid no lo intentase en la primera parte. Ocasiones tuvo, pero sus disparos se estrellaban con el ejército de piernas rojiblancas que defendían la meta de Oblak. En el minuto veinte, Ramos devolvería la esperanza a la afición merengue. Un error de Oblak en una falta botada por Kroos, dejó solo a Ramos para empujar la pelota a la red y establecer el 1-1. Los madridistas se acordaron del minuto 93 y soñaron por un momento, mas los incesantes ataques en el resto de la primera parte no encontraron premio alguno. El Madrid buscaba un oasis en medio del desierto.


En el descanso los aficionados se alimentaron de bocadillos y de esperanzas. Y volvieron a rugir cuando ambos equipos saltaron al terreno de juego. Esta vez, su ilusión duró aún menos. Una entrega deficiente de Ramos acabó en los pies de Griezmann, el más peligroso del Atleti que volvió a encontrar en Torres a su mejor aliado. "El Niño" tumbó en el área a Pepe con un fenomenal recorte y, pese a chutar blandito, anotó ante la falta de inspiración de Keylor Navas. 1-2, otra vez todo igual. 35 segundos llevaba el cuero rodando…


Carvajal, Ramos, Pepe y Varane (que entraría más tarde por lesión de Pepe) completaron un partido muy malo, lejísimos de su mejor nivel. A eso, hay que añadirle la diferencia de ambos equipos en la presión. El Madrid llegaba siempre tarde y el Atlético sencillamente funcionaba como un reloj suizo. Muy superior el Atleti en el trabajo defensivo. Los errores defensivos del Madrid y, otra vez, la menor intensidad de los blancos resultaron determinantes en el partido. 

Otro aspecto a resaltar fue la excesiva permisividad de Mateu Lahoz con las continuas pérdidas de tiempo rojiblancas. El descaro de los jugadores atléticos llegó a rozar la falta de respeto al colegiado y éste ni se inmutó. Que Godín y Oblak no acabasen con tarjeta amarilla ayer por sus pérdidas de tiempo es para hacérselo mirar. Este árbitro, demasiado elogiado en el pasado, ha terminado cayendo en la trampa y ahora se cree por encima del bien y del mal. Que añadiese sólo dos minutos en la primera parte y ¡cuatro! al final es de chiste.

Cristiano Ronaldo devolvió el empate al marcador en el 54'. Algún jugador blanco decía que aún quedaba tiempo, pero los tres goles que necesitaban daban vértigo y lo cierto es que casi ninguno peleó más por la remontada. Sólo Isco estuvo al brillante nivel que acostumbra, con regates y pases trató de tirar de un carro demasiado desmoralizado. Jesé lo intentó en los minutos que estuvo en el campo (en sustitución de James), corrió al menos, pero no tuvo su día. 


Los Raúl García, Koke, Juanfran… se impusieron otra vez sin jugar a nada. El único con fútbol en las botas fue Griezmann que le sirvió dos asistencias a Torres para sentenciar al Madrid. El Atlético se medirá ahora al Barcelona en los cuartos de final de la Copa del Rey, enfrentamiento del que podría anticiparse un finalista claro.








miércoles, 3 de diciembre de 2014

Jesé regresa por la puerta grande

El canterano se vistió de corto tras un parón de ocho meses y firmó el quinto tanto en la goleada blanca contra el Cornellà


Jesé Rodríguez, recuperado de su grave lesión de rodilla, saltó al terreno de juego en el minuto 56 para sustituir a Khedira, que sufrió una conmoción cerebral. El canario se llevó la ovación de la noche y no tardó mucho en justificar el cariño del Santiago Bernabéu. El fútbol, al fin y al cabo, es como montar en bici: una vez aprendes, nunca te olvidas. Y fútbol, Jesé, tiene para rato.

Ambición desmedida demostró en los apenas 35 minutos que disputó. El jugador de 21 años no ha perdido la velocidad que lo caracterizaba y protagonizó varias galopadas por la banda izquierda, imparables para los defensas del Cornellà. Desde luego, Ancelotti tendrá un dulce quebradero de cabeza más con este chico. 

Un caño con tacón incluido y, por supuesto, su gol en el 77' levantaron a una hinchada que ya se enamoró de él la temporada pasada. Jesé se coló en la fiesta de Isco y James hasta eclipsarlos con un retorno de ensueño. Un segundo debut para un futbolista en el club que le vio crecer. Un premio enorme tras meses demasiado largos para cualquier deportista.  



jueves, 17 de abril de 2014

El Real Madrid, campeón de la Copa del Rey


Tres años después. Misma ciudad, mismo estadio, mismo rival, mismo destino. El Real Madrid se alzó anoche con su decimonovena Copa del Rey. Los blancos, esta vez sin necesidad de prórroga, se deshicieron del Barcelona por 2-1 en Mestalla. Gareth Bale recordó sus viejos tiempos de atleta y se lució con una carrera de sesenta metros en el 85' que finalizaría con el balón en la portería de Pinto.


Siete son ya las finales que han disputado Barcelona y Real Madrid en esta competición: tres ha ganado el Barça; cuatro el Madrid. Ayer los merengues tuvieron que hacer frente a la baja del Balón de Oro, Cristiano Ronaldo. No obstante, mucho más significativa fue la ausencia de Lionel Messi, que aún jugando, se iba paseando por el terreno de juego como si la cosa no fuese con él. No sé si es que se ha cansado ya de jugar al fútbol o es que está pensando en el Mundial, pero lo cierto es que la nula actitud e inexistente ambición del argentino son la contradicción más evidente de la palabra deportista. Con tu mejor jugador, el mejor de la historia según dicen muchos, en estado zombi es difícil plantar cara a los partidos.

Dicho esto, el Real Madrid fue superior en el partido. No se podrá quejar nadie de la actuación de Mateu Lahoz ni del estado del césped. Todo estuvo en perfectas condiciones para ver un gran partido de fútbol. De nada le sirvió al Barcelona su 65% de posesión, nuevamente estéril. Por el contrario, el Real Madrid jugó al contraataque a raíz del primer gol y lo hizo a las mil maravillas. Treinta segundos de posesión del Real Madrid suponían más peligro que tres minutos blaugranas. El objetivo del Madrid en los primeros minutos fue claro: marcar gol lo antes posible. Tras dos ocasiones de Bale, un contraataque en triangulación entre el galés, Benzema y Di María se convirtió en el 1-0 para los madridistas. El argentino batió a un Pinto que quizá podría haber hecho más. Los tres cracks contra el Almería se lucieron en la primera mitad. Di María, Isco y Benzema pusieron la magia a un equipo que se estaba gustando sobre el terreno de juego. Poco a poco el Barça fue obteniendo su tan ansiada posesión, sin embargo, a más posesión culé, más contraataques blancos y más peligro sobre la meta defendida por Pinto


La segunda parte siguió el guión de la primera. Más ocasiones para el Madrid, pelota para el Barça. Bale chutó una volea arriba y Benzema y Modric (que impartió una lección magistral de regates y amagos) dispararon sendos golpeos al poste. El segundo del Madrid llegó pero fue anulado (aún no sabemos el porqué) y fue entonces cuando el Barcelona empató. Quién lo iba a decir: en un córner, el punto débil del Barça, empatarían el choque los azulgranas. Bartra ganó la posición a Pepe y se sacó un testarazo imparable que entró prácticamente por la escuadra. El Madrid, con sus contras, había confiado el partido a meter el segundo antes de que el Barça pudiese empatar. Ahora con el desgaste físico la cosa se complicaba. Salieron los tres mejores (porque eran los que más cansados estaban): Di María, Isco y Benzema y entraron Illarramendi, Casemiro y Varane. El Real Madrid que empezó con un 4-3-3 y cambió a un 4-4-2, terminó con un 5-4-1. Antes del último cambio de sistema y de la entrada de Varane, eso sí, se había producido la jugada de la final. Gareth Bale recogió un pase de Coentrao más allá del centro del campo, condujo la pelota casi sesenta metros y batió a Pinto con la puntera de su bota izquierda. 2-1. Neymar tuvo en su mano el empate, pero enfrente estaba Casillas. No detuvo el balón, no fue necesario. Su ángel lo desvió al palo y le envió el rechace al capitán blanco. Real Madrid 2-1 Barcelona.













El Barcelona, salvo milagro en la Liga, se va a quedar este año por primera vez en muchísimo tiempo en blanco. ¿Fin de ciclo? ¡Quién sabe! Pero una cosa está clara: hay que buscar culpables. Además del pasotismo de Messi, está claro que es necesario un relevo en el banquillo. El "Tata" Martino no ha entendido en ningún momento el estilo del Barça y tampoco ha conseguido trasladar sus ideas al vestuario. Su cabezonería de alinear juntos a Xavi, Busquets, Iniesta y Fábregas otra vez (como contra el Atlético) le ha costado muchos partidos, entre ellos, la final de Copa. Iniesta de extremo pierde mucho porque no entra tan a menudo en contacto con la pelota, Neymar en la derecha (queda desplazado a esa banda con estos cuatro en el campo) se pierde y Cesc y Messi no hacen sino estorbarse el uno al otro. Pedro no sé qué tiene que hacer para ser titular en este equipo y, ¿para qué vas a sacar al canario o a Alexis pudiendo meter a un mediocentro no se sabe dónde y desplazando a la mitad de tus titulares? Hacen falta refuerzos y quién sabe si el Barça podrá fichar este verano con la sanción de la Fifa… 




viernes, 7 de febrero de 2014

El mejor Madrid de la temporada


El pasado miércoles el Real Madrid se reivindicó en las semifinales de la Copa del Rey con un contundente 3-0 frente al Atlético de Madrid. Los blancos se sacaron la espinita de las dos últimas derrotas en un Derbi y completaron su mejor encuentro de la era Ancelotti. La clave no fue ni más ni menos que, por fin, el Madrid jugó los noventa minutos con intensidad y, en igualdad de condiciones, el Madrid tiene mejor plantilla que el Atleti.

El Bernabéu disfrutó una de esas noches mágicas, con su equipo vestido de gala para la ocasión. Por primera vez en mucho tiempo salió concienciado de que la clave del partido estaba en pelear cada balón como si fuese el último; y así lo hizo. El Atlético se vio abrumado por la presión blanca y fue incapaz de desarrollar el "cholismo" al que nos tiene acostumbrados. El partido, aún sin muchas ocasiones de gol, fue un chorreo. El primer tanto se lo anotaría Pepe en el minuto 17, previa desviación de Insúa. Ahí acabó todo para el Atleti, cuyo objetivo parecía encajar los menos goles posibles para seguir vivos.


Jesé, que sustituía nuevamente en el once a un lesionado Bale, volvió a demostrar estar por encima del galés. Encaró, combinó, luchó… ¡y marcó! El segundo fue suyo a pase (¡y qué pase!) de Di María. El tercero del encuentro lo haría el propio Di María con la inestimable ayuda de Miranda que, para desesperación de Courtois, cambió la trayectoria de la pelota. Justo antes, Diego Costa podría haberse quedado solo delante de Casillas (su talismán frente al Atlético continúa) de no ser porque Pepe lo detuvo con un guante en el pie, soberbio.


Di María fue sin duda el mejor del partido. Lo hizo todo a la perfección: presionó, recuperó balones, creó peligro, regateó bien y cuando era necesario, dio una asistencia y marcó un gol. Normal que el "acomodamiento" haya quedado en el olvido; normal que cuando el cuarto árbitro mostró su dorsal en el 80' el Bernabéu, unánime, se levantase de sus asientos para darle la ovación de la noche. Otros a destacar: Pepe, que defendió a las mil maravillas; Jesé, que sigue jugando mucho mejor que Bale; Coentrao, que por segundo partido consecutivo completó una buena actuación; Modric, que continúa superlativo esta temporada… Hasta Morata jugó bien los minutos de los que dispuso, aunque, eso sí, fallando una ocasión imperdonable.


La intensidad y la ambición lo son todo en el fútbol. El miércoles el Real Madrid quiso jugar como puede, como debe jugar y ganó 3-0 al líder de la Liga.    

miércoles, 29 de enero de 2014

Jesé sentenció y el Madrid ya está en semifinales


Anoche el Real Madrid rubricó su pase a las semifinales de la Copa del Rey al volverse a imponer al Espanyol por 1-0 (idéntico resultado al de la ida). Casilla, nuevamente, volvió a ser el hombre del partido, no obstante, sus paradas fueron insuficientes para mantener a su equipo en la pelea por la Copa. Jesé, que suplió la baja de Bale, continuó reivindicando un hueco en el once titular. Hueco que, incomprensiblemente, permanece reservado para el hombre invisible.

Aguirre lo tenía claro desde el principio: salir vivo de la ida, intentar mantener el 0-0 en el Bernabéu y arriesgarlo todo al final del encuentro. La estrategia fue desbaratada a los siete minutos por un pase de manual de Xabi Alonso. El guante que tiene en el pie el tolosarra es difícilmente igualable. Como quien abre una bolsa de patatas envió un balón "teledirigido" a Jesé, que se valió de un gran control con el pecho y una buena definición (posiblemente en el único fallo de Casilla en 180 minutos) para lograr el único tanto del partido. El Real Madrid dominó el primer tiempo con claridad, pero su brillantez en el juego fue decreciendo hasta su práctica desaparición. 

Poco tiene que contar la segunda parte salvo el ya usual pique Cristiano-Casilla. CR7, con el mano a mano que le sacó el guardameta en la primera mitad y las paradas de la ida, desesperó cuando una vez tras otra volvía a toparse con Kiko Casilla. Acabó riendo el portugués por no llorar. Casilla llamó de nuevo a la puerta de algún grande de Europa; a la de la Selección lleva rato llamando, pero no contesta nadie ya que ahí van los tres porteros por "decreto-ley". A destacar ayer Coentrao (que cuando juega bien también hay que decirlo) y Jesé, que cada vez pone más difícil a su entrenador explicar en rueda de prensa por qué sigue jugando el de los 99 millones €. Aunque el mejor de los blancos ayer fue Asier Illarramendi. Al lado de su ídolo y mentor, Illarra completó un gran partido moviendo bien la pelota, aportando en labores defensivas y, sobre todo, con más atrevimiento que en otras ocasiones. Illarra mostró en un par de jugadas el desparpajo que ya exhibía en la Real Sociedad y, de seguir así, será un digno heredero de Xabi Alonso. Ancelotti volvió a probar a Isco de "falso nueve" y una cosa quedo clara: Isco padece una alergia atroz a ser la referencia en ataque; sin tocar la pelota se asfixia. 


Otro protagonista (no precisamente por su contacto con la pelota) fue Íker Casillas que, con sus 682 minutos sin encajar un gol, se convirtió en el portero que ha mantenido a cero durante más tiempo la portería del Real Madrid en toda su historia. Irónico que el capitán, después de toda la vida jugando cada partido, consiga este récord cuando se ha visto relegado a un papel secundario. Eso sí, mucho tiene que agradecer Íker a su defensa que bien poco tiene que ver con la del inicio de temporada. El Real Madrid continúa encadenando victorias, sin embargo, su nivel de juego está aún muy por debajo de su potencial y dudo que si lo mantiene sea capaz de hacer algo cuando lleguen "Los Alpes" de la temporada.



sábado, 18 de mayo de 2013

La espera ha merecido la pena; la Copa es rojiblanca


14 años después el Atlético de Madrid ha conseguido por fin vencer a su máximo rival, el Real Madrid. Lo ha hecho además en el partido más importante, la Final de la Copa del Rey, en la que se impuso por 1-2 tras 120 minutos de juego. Pesó más pues la maldición de las finales en el Santiago Bernabéu (con ésta el Real Madrid ha perdido las cuatro finales de Copa que ha jugado en su campo contra el Atleti) que la del Derbi para los rojiblancos (llevaban desde 1999 sin ganar un Derbi a los blancos).

El partido comenzó muy favorable para el Real Madrid, a los trece minutos Cristiano Ronaldo cabeceó un córner y puso el 1-0 en el marcador. Mismo rival de siempre, mismo resultado... eso debieron de pensar los merengues porque su relajación (¡en una Final!) a raíz del gol fue notable. Al Madrid le gustaba el 1-0 y al Atleti le daba miedo arriesgar, lo que deparó una Final aburrida (nada que ver con la que vivimos hace unos días entre Benfica y Chelsea) y más física que técnica. El Atlético obtuvo el empate gracias a una genialidad de Falcao, que salió victorioso de los envites de hasta tres jugadores blancos y asistió a Diego Costa. El brasileño definió raso, llegando a tocar la pelota Diego López, y empató a uno la Final. Siempre nos quedará la duda de si Casillas hubiese parado ese mano a mano como hiciese con Robben en la Final del Mundial... Tras el tanto colchonero, la reacción madridista fue muy buena y nadie podía creer que el choque fuese a decantarse por el conjunto rojiblanco. Prácticamente después del empate Özil estrelló una volea en el poste de Courtois y Essien falló una ocasión con el guardameta belga vencido...











El Real Madrid, sin ser brillante, jugó mejor que su rival en la segunda mitad pero erró su famosa pegada que en tantas situaciones lo ha salvado. Benzema estrelló un pase de la muerte (tras jugadón de CR7) al palo, Özil sin portero remató flojo y la sacó Juanfran en la línea de gol, Cristiano (una de las faltas que siempre mete a Courtois) también la envió al palo... La suerte empezaba a convertirse en protagonista y se aliaba con el equipo que más la necesitaba a priori. El tiempo pasó y la poca efectividad del Madrid estuvo a punto de echarle de la Final antes de tiempo con varios córners seguidos que tuvo el Atlético hasta el minuto 94. No obstante, el partido se fue a la prórroga. Simeone había llegado donde quería...











En los treinta minutos extra hubo dos factores clave: el primero la motivación, el Madrid que se sabía superior vio cómo se le podía escapar la oportunidad de salvar la temporada, mientras que el Atleti ya no tenía nada que perder y sí mucho que ganar; el segundo el cansancio, el Atlético de Madrid alcanzó la prórroga en unas condiciones mucho mejores que su rival. En el minuto 95 el balón parado, que es desde comienzos de temporada el punto débil de este Real Madrid, condenó a los blancos. Miranda remató un córner mal defendido por los blancos y con una mala salida de Diego López. El 1-2 terminó de desquiciar a los blancos. El Madrid pudo empatar en dos jugadas: la primera una volea de Higuaín que detuvo Courtois y la segunda un tiro a placer de Özil (eso HAY que meterlo) que detuvo un Courtois disfrazado de Casillas... Diego Costa pudo sentenciar pero detuvo su doble ocasión Diego López. Cristiano fue expulsado por una agresión a Gabi, después Gabi fue también expulsado, los banquillos se enzarzaron en una batalla campal y el encuentro estuvo detenido más de cinco minutos... En cualquier caso el Atlético de Madrid se proclamó campeón de la Copa del Rey por casta y corazón.



El que demostró no estar a la altura de una Final de Copa del Rey fue Clos Gómez. Las tarjetas fueron descompensadas (no por equipos, pero sí por acciones) algunas que vieron cartulina no eran y otras que no la vieron eran clarísimas... Se tragó dos penaltis a favor del Madrid en la primera parte (uno de Godín sobre Cristiano en un córner y otro de Miranda sobre Modric) y Cristiano Ronaldo, que tras enviar su falta al poste se volvió loco, debió ser expulsado bastante antes de la prórroga... Y en el añadido de la prórroga (habiéndose parado el juego cinco minutos, hecho cambios con pérdida de tiempo el Atlético, tanganas, más pérdidas de tiempo...) sólo añadió cinco minutos (aunque este fallo es más que habitual en los demás árbitros también).


Dicho esto, mi más sincera enhorabuena al Atlético de Madrid. Enorme el mérito de Simeone y sus jugadores que con una plantilla bastante mediocre han quedado terceros y han conquistado la Copa del Rey. Una muestra más de que el fútbol no es sólo dinero y talento, sino que muchas veces el tesón, las ganas y la ambición vencen a cualquier rival. Nadie daba un duro por este equipo y van a disputar más títulos el año que viene que el Madrid, empezando por la Supercopa de España contra el Barcelona. A ver si con este éxito consiguen retener a sus estrellas (léase Falcao y Courtois) y forman una plantilla competitiva para la Champions.

Mourinho (expulsado por cierto en el minuto 76), ya te puedes ir. Lo peor no es el "éxito" deportivo que ha tenido el equipo, que no ha sido el esperado: tres títulos (uno de ellos "pequeñito") en tres años... Sino que ha credo una crispación insostenible en el vestuario y ha dividido a la afición madridista. Florentino Pérez sólo te pido una cosa: no fiches a ningún entrenador galáctico (de esos que visten bien y tanto te gustan) y sí a uno que sienta los colores del club (como Simeone en el Atlético) y sepa hacer que los jugadores jueguen todos los partidos como el día de la "casiremontada" contra el Dortmund...

Enhorabuena al Atlético de Madrid, campeón de la Copa del Rey


jueves, 28 de febrero de 2013

21 años después Derbi en la Final


Después de la gran Semifinal copera que nos regalaron Barcelona y Real Madrid, les tocaba turno a Sevilla y Atlético de Madrid que cumplieron con un buen partido y no defraudaron a nadie. El ritmo del encuentro fue muy alto desde el comienzo y ambos equipos estuvieron a la altura del nivel que exige una eliminatoria de este tipo.

La grada del conjunto hispalense se vistió de gala para intentar llevar a los suyos en volandas a otra Final de Copa del Rey. El 2-1 de la ida a favor de los rojiblancos dejaba la eliminatoria muy abierta y los locales eran conscientes de que la remontada era posible. Sin embargo, el Atlético leyó tácticamente perfecto el partido y con el resultado final de 2-2 se tomó su revancha de la final perdida contra el Sevilla hace tres temporadas.


El partido de los penaltis de la ida fue un partido loco, pues bien, ayer tampoco sería un día en el que reinase la cordura. Prácticamente nada más empezar Diego Costa enmudeció al Sánchez Pizjuán tras un buen recorte y un disparo ajustado desde la frontal que ponía el 0-1. Si a priori el Sevilla necesitaba tan solo un gol para eliminar a los "colchoneros", con el tanto del brasileño eran ya necesarios dos para forzar al menos la prórroga. Los del Nervión se repusieron como si nada del golpe encajado y salieron en tropel a buscar el empate. Alberto, el joven lateral, llevaba todo el peligro del Sevilla por la izquierda y por la derecha un Navas que estuvo realmente brillante durante los 90 minutos. Un centro de Navas acarició el empate pero Medel envió fuera su remate a bocajarro. Instantes después llegarían malas noticias para el Atlético: Tiago, que había recibido una patada de Medel, se dolía del brazo, fue atendido en la banda con un vendaje rápido y reingresó en el terreno de juego presto a continuar como fuese. La lesión de Tiago cada vez era más evidente pues llegó incluso llegó a correr sujetándose su maltrecho brazo derecho con el izquierdo. Tuvo que ser sustituido antes del descanso dando entrada a Mario Suárez. Tras el partido se conocería la verdadera gravedad de la lesión: rotura de cúbito, ¡y quería seguir jugando! Grande Tiago. Si alguien iba a marcar parecía claro que sería el Sevilla pero esto es lo que tiene el fútbol; contraataque del Atleti liderado por Diego Costa, balón al primer palo y Falcao mataba las ilusiones sevillistas de un plumazo. Con el 0-1 la cosa estaba difícil, con un 0-2 teniendo que  anotar cuatro tantos por el sinsentido de la regla de los goles fuera de casa... se antojaba imposible. Poco después el Sevilla acortaría distancias con la mejor jugada del partido. Alberto tocaba para Reyes, éste picaba el cuero entre dos defensores de nuevo para Alberto y el chaval conectaba con Navas dentro del área que definía mandando la pelota a la escudra con una calidad excepcional. El empate no se produjo antes del descanso porque inexplicablemente Rakitic solo cabeceó fuera.












En la segunda parte el Sevilla arrancó fuerte con sendas ocasiones que se estrellaban contra un inspirado (como siempre) Courtois. Tras las acometidas sevillistas el Atlético pudo terminar de hundir al Sevilla con una oportunidad de Diego Costa de las que no se puede fallar y un cabezazo de Falcao que se fue arriba, ¡sí! Falcao falló de cabeza y además estando solo y con la pelota franca para hacer el 0-3. Después de la de Falcao erró una muy parecida Negredo (cómo no a centro de un sublime Jesús Navas). El Sevilla fruto de la impotencia de verse fuera de la Final, comenzó a repartir hachazos a diestro y siniestro. Medel vio la segunda amarilla y perdió los papeles. Puede estar agradecidos a sus compañeros porque lo detuvieron a tiempo ya que el chileno iba lanzado a por el árbitro. No tuvo la misma suerte una pobre silla que recibió la ira del 8 del Sevilla. Hubo más ocasiones a pesar de que los dos equipos ya sabían quién jugaría la Final. El Sevilla obtuvo el premio a su perseverancia con el 2-2 logrado por Rakitic con un chut clavado al de Diego Costa en el 0-1. Kondogbia tomó mala nota de la acción protagonizada por Medel y decidió marcharse a la ducha un minutito antes de tiempo. Cometió falta sobre Costa y después lo piso cuando éste estaba en el suelo. No fue buena la actitud de Medel ni de Kondogbia. No obstante hay que halagar la actitud del resto de sus compañeros que fueron muy deportivos y de la afición hispalense que animó hasta el final.



La eliminatoria en sí perdió su emoción quizá demasiado pronto pues el temprano 0-2 del Atlético descafeinaba mucho el encuentro. Aunque lo que es el partido en sí sí fue bonito con los dos equipos tratando de ganar el choque. El 18 de mayo (si el gran Eurovisión, donde la política no influye en absoluto en las votaciones de los países, nos lo permite) disfrutaremos de la Final de Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid. La última Final que se disputó entre estos dos equipos fue en el 1992 y la ganó el Atleti. Si bien es cierto que en el siglo 21 los "colchoneros" aún no han sido capaces de derrotar a los "merengues". Dicho esto, lo tengo claro. Si tuviese que apostar apostaría al blanco.

PD: a ver si por una vez se piensa en los aficionados y la Final se juega en Madrid. No nos tenemos que ir a Barcelona, Valencia o Sevilla para jugar en un gran estadio.


miércoles, 27 de febrero de 2013

El Barça se queda en blanco; el Madrid a la Final



El fútbol es un deporte maravilloso y la exhibición que vimos ayer en el Camp Nou es sin duda de esas que hacen afición. Otro año más el Barcelona y el Real Madrid se cruzaban en la Copa del Rey, otro año más el mundo futbolístico se paralizaba para contemplar esta guerra de titanes, otro año más el espectáculo ha sido inconmensurable.

El partido de ida pudo dejar fríos a muchos pero la vuelta... ¡qué vuelta! Fútbol del bueno, los dos equipos al ataque desde el principio, a ganar y en ningún momento a coquetear con el resultado. Cada uno con su estilo, posesión y calma en un bando; velocidad vertiginosa en el otro. El gran vencedor ayer fue sin duda el fútbol, en segundo lugar quedó el Real Madrid que se impuso a su eterno rival por un contundente 1-3.

Los aficionados del Real Madrid durmieron ayer con la sensación de haber recuperado su esencia y su orgullo, su "Real Madrid", el que gana y el que gana bien, jugando al fútbol. El Barça lo intentó y digno de elogio es que en ningún momento bajó los brazos, pero ayer se había desatado una tormenta blanca en Barcelona como la que se desataría esta mañana en la capital de España.

El ambiente al inicio del encuentro fue idílico. 95000 almas agitando de forma frenética banderas de su club (como debe ser) en un Camp Nou lleno a reventar. Los dos mejores equipos del mundo frente a frente, Barça y Madrid; los dos mejores jugadores también, Messi y CR7; y por si fuera poco en la vuelta de las Semifinales de la Copa del Rey, casi nada. Los ingredientes estaban preparados, sólo faltaba mezclarlos de la forma correcta ¡y vaya si se consiguió!


El Barça comenzó fantástico. Balón a la espalda de Coentrao que lo pilló desconcentrado; rapidísimo Pedro que centró para Messi, y éste, en un palmo se sacó un remate de repertorio que si llega a entrar bien podría haber variado el signo de la eliminatoria. En otra ocasión el miedo podría haberse apoderado de los pupilos de Mourinho y podrían haber sentido la irrefrenable necesidad de colocarse bajo la portería junto a Diego López, pero ayer no existía la palabra miedo en el diccionario blanco. El Barcelona seguía probando: chutito desde lejos de Cesc que atrapaba fácil Diego López, falta peligrosísima a Messi justo al límite del área... ¿pero qué pasó? Contraataque de manual, como todos los del Madrid y desate del desenfreno madridista. Balón en carrera para Cristiano Ronaldo, bicicleta a lo Induráin ante Piqué y penalti a favor provocado. El Camp Nou contuvo la respiración. Cristiano contra Pinto, Pinto contra Cristiano, sólo once metros los separaban. El portugués tomó carrerilla, disparó... y marcó. Euforia madridista y gran reacción de la hinchada blaugrana que se puso a animar a su equipo con ahínco. Iniesta buscó la respuesta rápida de su equipo pero su magia no surtió efecto, siempre aislado, mal acompañado por un Xavi apagado y un Messi desaparecido del mapa. El Real Madrid estaba cómodo en el partido, la posesión era del Barça, como siempre, pero el peligro no llegaba. Cada vez que caía el balón en botas de Cristiano, Özil o Di María parecía que el segundo visitante estaba a la vuelta de la esquina. Todo lo pudo cambiar de nuevo Messi con un lanzamiento de libre directo que se marchó rozando la cepa del poste. Es lo que tienen los astros, da igual que no los veas, en cualquier momento pueden aparecer. La primera parte dejaba muy buenas sensaciones en el cuadro merengue difícilmente superables o al menos eso se creía en un principio.




Nada más comenzar la segunda mitad la nieve madridista comenzó a cuajar sobre el césped del Camp Nou y Coentrao, en un mano a mano errado ante Pinto, envió el primer aviso de la "Casa Blanca". Si faltaba algún madridista para unirse a la fiesta, ahí estaba Diego López para lucirse parando un chut lejano de Busquets. Llegó entonces otro contraataque, aunque esta vez con un inicio involuntario. Un despeje de Khedira se convirtió en un pase al hueco que sirvió para recuperar la mejor versión de Di María, esa misma que tanto y tanto hemos echado de menos esta temporada. Corrió como un galgo, apretó el kers para adelantar a Puyol y en el área sencillamente lo bailó como a una peonza y dejó en evidencia, eso sí, que Puyol tiene la plasticidad de una gimnasta olímpica. Tiró Di María y paró Pinto pero ahí estaba el de siempre, el "Bicho", para marcar y subir el 0-2 a lo más alto del electrónico. Corría el minuto 57 y el Barça necesitaba tres goles para meterse en la Final. O había remontada histórica o la noche en el Camp Nou se haría muy larga para los culés. Villa entraba en el campo con la ilusión de lograr la épica... no obstante llegó un córner para el Madrid que iba a suponer la guillotina para los locales. Lo ejecutó Özil, lo remató un gigante de nombre Rafael, de apellido Varane. Voló y cabeceó el cuero que entró tras tocar en el larguero. Potencia y elegancia que convertían con todo merecimiento a este chaval de 19 añitos en el héroe de la eliminatoria. En el Bernabéu salvó al Madrid de las garras del Barcelona; en el Camp Nou liquidó las esperanzas del estadio entero. Aún pudo firmar el cuarto el Madrid pero no acertó Cristiano que tal vez se reservase el gol para la cita de la semana que viene en Manchester. Prácticamente al final llegó el gol de la honra para el Barça. Iniesta, el mejor de los suyos, sorprendió a la zaga madridista con uno de sus pases de cuchara, de dibujos animados, y Jordi Alba se anotó el 1-3 y de paso le dio algo que celebrar a una grada que vivió una noche para olvidar. El árbitro quiso castigar al Barcelona y añadió tres minutos innecesarios que sólo sirvieron para alargar la agonía de los derrotados.

























El Real Madrid, tras esta victoria, se ha convertido en el primer finalista de la Copa del Rey de esta temporada. Su acompañante se decidirá en el partido que disputan hoy en el Ramón Sánchez Pizjuán el Sevilla y el Atlético de Madrid. ¡Qué pase el mejor! Pero que disfrutemos lo mismo que disfrutamos ayer. ¡Viva el fútbol!!!